Thursday, July 26, 2007

EL ÚLTIMO FESTIVAL DEL MILENIO (1999)

Ingrid Severiche Mendoza

Una semana antes del primer puente de Octubre, todo un pueblo comienza a olvidar los enfrentamientos recientes, las protestas ignoradas, los retenes de miedo y el soporte una guerra de madre.

La bien construida carretera, impralosa, que hermosamente contrasta entre las entrañas de los montes frescos y verdes de María, llevando por sus curvas bien torneadas, a turistas e invitados a vivir 4 días de alborozada alegría en donde solo importan las notas del instrumento más ancestral: LA GAITA.

Con su silencio complaciente los Montes de María les dan la bienvenida, con un pueblo en el que 36 días antes sus calles algo solitarias, a su gente y a un mismo modo de pensar, sentir y proceder de toda una comunidad, como lo señala el sociólogo Segismundo Elías Ceballos: “es sencillamente la bienvenida de una parte de su cultura”, expresa.

A través de sus 15 años, celosamente el hombre empero guarda la tradición a sus gaitas –la hembra y el macho- por medio de su festival en el que expresa abiertamente la fidelidad manifiesta de un matrimonio único e inseparable, para Segismundo, “esa parte tipificada como hombre costeño, que cree simbólicamente una música a través del mensaje expresado en las notas, el ritmo, el baile, la vocalización y entonación, que lo muestra línodo, ese producto de un folclor que es natural del hombre sucreño”

En este último Festival del Milenio a todos los ovejeros nos queda la satisfacción de tener la Universidad de la Gaita en todo su esplendor, y ese es el orgullo que nos llevamos dentro y más cuando nos toca hablar de Ovejas o del Festival Nacional de Gaitas. En este quinceañero del Festival vemos los frutos de las personas que de una u otra forma han contribuido con la evolución exitosa que ha tenido el evento más singular del folklor del caribe colombiano.

Así durante 4 días, entre montes y melodías sigue notas de sabor costeño que gritan al viento: notas de toda Colombia.